LAS CLASES DEL DELFÍN GUMER – Cuento Infantil

Dicen que los delfines son muy inteligentes, pero lo que muchos no saben es que van a clase, en la Escuela del Mar.
Gumer no se perdía ni una y la asignatura que más le gustaba era la de «comportamiento humano», aunque nunca había visto a ninguno. Su amigo, el cabalito de mar le había prometido acompañarle a verlos y allí fueron, en busca de personas. Tuvieron que nadar bastante, pero vieron un barco. Una familia con dos niños estaba navegando.
Gumer empezó a dar saltitos fuera del mar. Quería verlos y contarles tantas cosas…
Los niños, entusiasmados, pidieron bajar al agua. Se pusieron el chaleco salvavidas y junto a su madre se acercaron a Gumer, que no podía estar más contento. Se dio cuenta de que no hablaban el mismo lenguaje, pero se entendían. Fue un día maravilloso.
Los humanos se tuvieron que ir, y Gumer y el caballito les acompañaron casi hasta el puerto.
Muchas veces vemos delfines dar saltitos en el mar, porque quieren venirnos a saludar.

EL COCODRILO Y LA GAVIOTA – Cuentos Infantiles

Se abrió un gran huevo junto a un río rodeado de palmeras y salió él. Sus papás ya llevaban semanas esperándolo y lo recibieron con mucha alegría. Querían enseñarle pronto a nadar. Aprendió muy rápido pero aunque su mamá siempre le decía que no se alejara de ellos, un día se perdió. El cocodrilo lloró y lloró y siguió nadando buscándolos. No los encontraba. Preguntaba a otros animales que veía en su camino y estos cuando el pequeño abría la boca se asustaban al ver tantos dientes. «¡No os vayáis! Que quiero ser vuestro amigo y volver con mis papás» decía.
Pero el pobre cocodrilo, solito se quedaba. Había nadado tanto que llegó hasta el mar y una gaviota se le acercó. «¿Te has perdido?» le preguntó.
Él le contó lo que había pasado y la gaviota le tranquilizó: » No te preocupes, yo volaré y desde el cielo intentaré mostrarte el camino. Te ayudaré a regresar a casa».
Nunca más se volvió a alejar pero así es por lo que a veces vemos algún despistado cocodrilo llegar hasta el mar.

EL JARDÍN DE LAS HADAS – Cuento Infantil

EL JARDÍN DE LAS HADAS

Tuvieron que esconderse, pero no lo hicieron en cualquier lugar. Las hadas se escondieron en un precioso jardín lleno de flores.

Sus alas pasan desapercibidas porque pueden confundirse con las de las mariposas, pero un fino rastro de su polvo dorado las delata y si te fijas bien puedes hasta encontrarlas. Para ello tienes que prestar mucha atención. Les gusta refrescarse con el rocío de la mañana, tomar los primeros rayos de sol, reír a carcajadas y jugar al despiste.  Si quieres verlas, trata de pensar como ellas y lo más importante, si las necesitas, llámalas porque entonces, aparecerán.

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EL KOALA Y EL BOSQUE DE EUCALIPTOS – Cuento Infantil

EL KOALA Y EL BOSQUE DE EUCALIPTOS

En un bonito bosque de eucaliptos vivía este gracioso y juguetón koala. Y digo juguetón porque era lo que le gustaba hacer todo el día. Jugaba con el pájaro carpintero, con los osos, incluso con las ranas de las charcas. Allí los animales eran una gran familia.

Una tarde empezó a oler a humo. Los pájaros se pusieron nerviosos; iban de un lado a otro. Intentaban avisar a todos para que se pusieran a salvo. Un gran incendio estaba acabando con los árboles, con el lugar donde vivían. Unos jóvenes habían prendido fuego y ahora estaban en peligro. El koala tuvo miedo, no sabía qué hacer. Por primera vez estaba muy triste. ¿Dónde viviría ahora? ¿Qué podría comer si destrozaban los eucaliptos?.

La gente de la zona consiguió apagar por fin las llamas, pero ahora había mucho que hacer para que ese lugar fuera tan bonito como antes. Los animales se pusieron de acuerdo y fueron en busca de esos muchachos; querían hacerles ver lo importante que es cuidar la naturaleza.  Nombraron al koala para que se dirigiera a ellos y así, decidido como era él, les dijo: “¿Qué pasaría si de pronto os quedáis si vuestras casas, si vuestras familias corrieran peligro o si dentro de unos años no pudierais disfrutar de los bosques porque no hubiera?”

El pequeño koala se había hecho grande de repente; había dado una lección a esos chicos que al día siguiente se pusieron a plantar muchos pinos y también eucaliptos.

LA PEQUEÑA MARINERA – Cuento Infantil

LA PEQUEÑA MARINERA

Vivía en un pequeño pueblecito marinero con casitas y barcas de colores. Una de ellas, la roja, era de su padre, que todas las mañanas salía muy temprano con ella. Algunas veces, dejaba que la niña le acompañase y eso le encantaba. Aprendió a escuchar el sonido del viento, a observar el mar, incluso a navegar un poquito. Lo tenía claro, de mayor quería ser marinera. Se lo dijo a las olas, a las conchas que encontró en la playa y al capitán de un gran buque. Éste, sonriendo le preguntó: “¿Y por qué, pequeña?”. “Mire, señor”, le respondió “El mar me acunaba cuando solo era un bebé,  ahora me cuida, y cuando crezca me llevará a todos esos lugares que quiero ver”.

LA BELLA ESTRELLA – Cuento Infantil

LA BELLA ESTRELLA

Era la más luminosa de las estrellas del firmamento. Cuando sonreía, parecía que era de día, de la luz que desprendía. En la tierra, una flor muy bonita oyó hablar de ella y le entraron celos y envidia. Quería ser como ella. Intentó dejarla sola, sin amigos. Habló con el búho para que se alejara de ella. También lo hizo con el río, para que no la reflejara y gritó hasta a la Luna para que le diera la espalda. La estrella, que además era muy buena, dijo suavemente a la flor: “¿Por qué haces eso? Si yo no te quito belleza. Tú por el día la ofreces a todos los que te rodean. Deja entonces que yo de la mía a cuantos hay en la noche”. El búho, el río y la Luna escucharon sus palabras. No hicieron caso a la flor y siguieron disfrutando de la verdadera gran belleza, que era la de su estrella.