Mis Cuentos Infantiles

CUENTOS INFANTILES

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Esther y sus Cuentos

Esther y sus Cuentos en la 8 de Valladolid

Esther y sus Cuentos en ESRADIO

ESTHER Y SUS CUENTOS EN LA CRÓNICA DE SALAMANCA

Mirad el bonito artículo que ha publicado La Crónica de Salamanca acerca de mis cuentos para niños que incluyen juegos y actividades.

Érase una vez… Esther Bermejo

 

MIS CUENTOS PARA NIÑOS de Esther Bermejo – Visita mi tienda de cuentos para niños. En esta tienda puedes comprar cuentos de niños, cuentos de hadas, cuentos del bosque, juegos para niños (próximamente). En mi tienda de cuentos para niños  podrás comprar fantásticos cuentos infantiles para todas las edades. También estaré encantada de contactes conmigo para hacer presentaciones de «cuentacuentos», en las que los niños disfrutarán con mis cuentos y sus manualidades.

Los Cinco Mejores Consejos sobre cómo escribir un cuento infantil


Los Cinco Mejores Consejos sobre cómo escribir un cuento infantil

  1.  Escribe los cuentos desde la perspectiva del niño.

    Siempre debemos tener en cuenta que los cuentos para niños son precisamente para ellos, para niños. Por lo que en primer lugar tenemos que ver hacia qué edades nos queremos dirigir. Conocer la fase en la que se encuentran y saber sus gustos.

    Estos libros tienen su propia estructura, lenguaje y público.

    Es importante, en el momento de ponernos a escribirlo, recordar que debe ser breve y con frases sencillas y simples. No deben tener conceptos que aún no puedan entender. Les gusta lo que conocen o lo que está al alcance de su imaginación. Podemos incluir oraciones cortas, con pocas sílabas y palabras que rimen, ya que lo podrán recordar fácilmente. Esto facilita que el niño pueda memorizarlo y repetirlo, partes textuales o ideas del cuento, algo que les encanta.

  2.  Incluye ilustraciones para niños.

    La literatura infantil es un género que atrae a lectores de todas las edades. Las ilustraciones forman parte de este género. En los libros para niños son fundamentales y muy importantes, tanto como la historia, ya que los pequeños centran su mirada en los dibujos, para a través de ellos formar la historia. Podemos observar que muchos de ellos, los que aún no pueden leer por sí solos, a través de las ilustraciones inventan sus propios relatos. De ahí la importancia de que entre el escritor y el ilustrador haya tal conexión que, independientemente el uno del otro, la historia que narren sea la misma.

  3. Comienza la historia del cuento con un gancho.

    Para los niños, el mundo está lleno de elementos maravillosos y tienen todo por explorar; eso les fascina. Eso sí, no soportan aburrirse y como la historia les aburra, estamos perdidos. Tenemos que motivarlos, engancharlos desde el primer momento, pero seguir manteniendo su atención hasta el final. Es mejor que los relatos sean breves y se queden con ganas de más, o de volvérselo a contar (muy buena señal- cuando les gusta algo lo quieren ver o leer una y otra vez…)  a que pierdan el interés desde el principio, porque ya no querrán seguir y buscarán otra distracción.

  4. Investiga el mercado y la competencia de cuentos para niños.

    El mercado de libros para niños ha estado creciendo anualmente a una tasa de alrededor del 4%. También están entrando en el campo muchos autores nuevos, lo que aumenta aún más la competencia. Con respecto a esta mayor competencia, es importante que los autores nos concentremos en desarrollar una voz y un estilo únicos. Lo diferente es siempre lo que sobresale y tiene más oportunidad de destacar y permanecer. Hay que buscar siempre ese toque distintivo.

  5. Sé auténtico y crea algo nuevo o mejora un cuento.

    Aunque tus historias y personajes sean similares a otros, siempre puedes darle giros nuevos para que en conjunto sea único.  Eso sí, que sea original no significa que sea bueno… Hay que cuidar todos los detalles: relato, personajes, ideas principales, material (en caso de que sean impresos es importante tener en cuenta las calidades), ilustraciones, …  Estudia los personajes, los textos y el mensaje que quieres transmitir, y comprueba que a tu público, que es el infantil, es al que realmente le gusta el resultado. Recuerda siempre que es el público más difícil, porque nunca va a mentir. Los niños son muy sinceros por naturaleza. Eso sí, también ten en cuenta que guste a los adultos y reúna requisitos de calidad… porque son los que los van a comprar los cuentos.

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CUENTO ANTES DE NAVIDAD

Desde niña adoraba la Navidad.
Era esa época del año en la que las luces, la familia, los amigos hacían que se sintiera feliz.
Todos juntos alrededor de una mesa.
Sonrisas. Desayunos calientes y tardíos con sabor a hogar. Ese musgo recogido en el pinar. Esas películas vistas año tras año. El sonido a villancicos. Y las risas de fondo. Los paisajes nevados. Árboles de rojos y platas. Fuegos de chimeneas repletas de piñas y troncos.
En esta ocasión, necesitaba sentirlo. Sentir que ese tiempo llegaba y la reconfortaba. Comenzó a prepararlo. Cayeron los primeros copos y enseguida supo que el sol brillaría… Y sería mañana.

RECUERDOS EN EL DESIERTO

Para mi imprescindible Omar, que esté donde esté siempre cuida de mí

Amaneció entre las dunas del rojo desierto. Miró a su alrededor y contempló la inmensidad, la belleza, pero también la soledad. De vez en cuando le gustaba ir allí a pensar, al lugar que detenía el tiempo.
Se acercaba su cumpleaños y pretendía saborear todo lo vivido; países, amigos, proyectos, amores. Tanto disfrutado, trabajado; tanto recorrido. Y allí estaba, rendido ante ese gran espectáculo natural que le otorgaba el nuevo día.
Una niña perdida se acercó hasta él. Andaba despistada, sin saber cómo había llegado allí y se alegró de encontrarle, tan seguro, decidido, resuelto. Él sabría lo que hacer. Eso parecía.
Sin embargo, la pequeña le descolocó. Sus grandes ojos brillantes le miraban buscando acción, pero se había quedado paralizado. Esa paz, silencio y retiro que buscaba se había alterado.
«¿De dónde has salido, chiquilla?» Le preguntó, «¿Cómo has llegado hasta aquí, si no hay nada en kilómetros? «
«Me desperté y aquí estaba» Dijo.
¿La habrían abandonado? No era posible. Si la niña era lindísima.
Emprendieron el recorrido hasta el coche, aunque tendrían que caminar bastante. Primero en silencio y luego ya roto, volvió a toparse con la inocencia, la espontaneidad y la sinceridad. Y recordó sus bonitos momentos de niñez, sus juegos y sus lecturas.
Al rato, un halcón se posó junto a la niña. «Tan libre» Pensó. Y volvió a su adolescencia y juventud, con su banda sonora de fondo. Eso sí era libertad, cuando se iba a comer el mundo.
Ahora, casi lo había comido y entre pensamiento y pensamiento se dio cuenta de que estaba al lado del vehículo, pero no había nadie con él.
Quizá era momento de regresar.

LAS DOS ENCINAS

Allí estaban los dos amantes, convertidos en Encinas. Robustas, majestuosas; con sus troncos siempre mirándose y con ganas de abrazarse, pero de nuevo ocultando su fuerte unión bajo tierra.
Rozaban sus ramas y hojas y con sus frutos se acariciaban.
De vez en cuando, un bello caballo galopaba a su alrededor. Fiel enviado de Epona atestiguaba que juntos por fin estaban,  juntos por fin seguían y ahora sí, por siglos seguro que sería.

LA CASTAÑERA

En aquella pequeña plaza se ponía la castañera. Todos los otoños volvía a su rinconcillo. Niños y mayores deseaban acercarse a por cucuruchos que ella siempre, con una sonrisa, llenaba.
Con su delantal, guantes de lana negros y bien arrimada al fogón pasaba las frías y oscuras tardes que se volvían noches y así hasta acabar el invierno.
Ese olor, esa neblina creada a su alrededor  la convertían en personaje de cuento que con sus castañas templaba manos, estómagos y también corazones.
Su abuela había sido castañera, después sus padres y ahora era la pequeña quien la observaba  sentada en una caja, pegada a su falda. «¿Ves cada una de ellas?» Le decía «Recuerda que cuando llega el frío, aquí debemos estar. Son estos corazoncitos calientes los que consiguen entonar los suyos».